Biografía del escritor aragonés

 
El autor firmando ejemplares de su último libro. Palacio de Sástago (Zaragoza), 2015.
 Ricardo Serna nació en la ciudad de Zaragoza [España], en octubre de 1954. Una vez se hubo licenciado en Filosofía y Letras en su ciudad natal, amplió estudios en las universidades del País Vasco (1984), Menéndez Pelayo de Santander (1985-86), Navarra y Salamanca (1986) y Complutense de Madrid (1991-92).

   Años después, entre 1999 y 2001, cursa con brillantez el doctorado, siendo Diplomado en Estudios Avanzados de Literatura Española. Es Máster en Historia de la Masonería en España (UNED, 2013), y forma parte del prestigioso Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (CEHME, Universidad de Zaragoza). Como escritor comprometido con los valores positivos de la lectura, es miembro de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro.
   Ejerció diez años la tarea docente como profesor de Literatura española. Se dio a conocer como escritor en 1990, a raíz de la publicación de La noche de papel, su segundo libro de cuentos. Desde entonces han visto la luz de las imprentas unas cien narraciones suyas y un centenar y medio largo de artículos y ensayos, así como colaboraciones para revistas de prestigio como Gaudeamus, Turia, Rolde, Aportes, Imán, Destiempos, La Página y Cuadernos de Aragón, entre otras.
   Ha hecho crítica literaria y tiene trabajos publicados en los principales diarios de su tierra, especialmente en El Periódico de Aragón y en el diario digital El Librepensador, en los que ha colaborado.
   Galardonado en diez ocasiones -es, por ejemplo, Premio Ciudad de Palencia 1984, Premio Ciudad de Barbastro 1985 y finalista del Premio Reina Isabel de Portugal 2000- tiene publicados los libros de narrativa Relatos del insomnio (1984), La noche de papel (Relatos, 1968-1987) (1990), Los escritores (1995), Los días amargos (2000), Caballeros de la luz (2004), El laberinto de los goliardos (2005), e Inocentes criaturas (2015). Y los ensayos Masonería y Literatura. La Masonería en la novela emblemática de Luis Coloma (1998), Estudios masónicos. Cinco ensayos en torno a la Francmasonería (2008), de gran originalidad, y La corona dorada. Poesía de iniciados (2014). En diciembre de 2010 salió a las librerías El compás y la pluma. Artículos masónicos de ayer y de hoy, una compilación de trabajos breves publicados en prensa.
   Han aparecido también varios poemarios suyos: Es de piedra el poeta, y La construcción de la rosa (ambos en 1999), www.anónimo.es (2001) -un particular homenaje a la figura y obra del extinto poeta aragonés Miguel Labordeta-, y los dos más recientes, Umbral del hechizo y Memorial de espumas (ambos de 2009).
El escritor nos explica algunas claves
de su labor creativa
   Su estilo literario y sus originales maneras de hacer y decir, han sido valorados positivamente a lo largo de los años por críticos, académicos y escritores de talla, como Tomás Salvador, Alonso Zamora Vicente, Carmen Kurtz, Miguel Delibes o Soledad Puértolas entre otros, maestros de la palabra a los que Serna admira profundamente. A día de hoy, nuestro escritor se halla trabajando en otra de sus novelas.

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La especialización de Serna como estudioso de la Francmasonería

   El profesor Ricardo Serna, aparte de su licenciatura y estudios de doctorado, es Especialista Universitario en Historia de las Órdenes y Sociedades Filantrópicas y Fraternales, Experto Universitario en Historia de la Masonería en España y América, y Máster en Historia de la Masonería en España. Desde 1996, es miembro activo del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española [CEHME]. Esta institución, adscrita a la Universidad de Zaragoza, tuvo su sede fundacional en el Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Facultad de Filosofía y Letras del campus zaragozano. Su fundador, el doctor José Antonio Ferrer Benimeli, la puso en pie en el año 1983, dirigiéndola con acierto desde entonces hasta 2008. El Centro se ha distinguido siempre por la seriedad y competencia de sus miembros -la mayor parte de ellos profesionales de la Historia y profesores universitarios- y por la calidad de las investigaciones que viene apadrinando y publicando desde el I Simposio Internacional de Historia que organizó en Zaragoza el mismo año de su fundación. De entonces acá, el Centro de Estudios Históricos ha conseguido desarrollar XIV Simposios Internacionales de Historia de la Masonería, el último de los cuales se desarrolló en Gijón el mes de septiembre de 2015.
Portada de una de las Actas
de los simposios del CEHME
   A lo largo de dichos simposios, la flor y nata de los estudiosos del tema masónico han realizado valiosos trabajos de altura reconocida, rigurosos y científicos, con los que han contribuido a poner en claro la historia verdadera y real de la Francmasonería española, al mismo tiempo que han desmitificado algunas de las cuestiones que nublaban la memoria y trayectoria de esta singular sociedad. Semejante labor positiva es reconocida, incluso, por la propia Masonería, en especial por las grandes logias de tradición anglosajona, que son las mayoritarias en todo el continente y en todo el mundo.
   La tarea desarrollada por el Centro de Estudios, dirigido actualmente por el doctor José Leonardo Ruiz Sánchez, profesor de la Universidad de Sevilla, ha sido ingente. Y como prueba, baste decir que se han publicado ya veintiséis gruesos volúmenes conteniendo los estudios de investigación elaborados por los profesores asistentes a los distintos simposios.
   Ricardo Serna, un pionero experto en el estudio de la relación binomial Masonería y Literatura, ha publicado como miembro del CEHME cuatro libros en torno al tema: Masonería y literatura. La Masonería en la novela de Luis Coloma [Fundación Universitaria Española, Madrid 1998), Estudios masónicos. Cinco ensayos en torno a la Francmasonería [Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2008], El compás y la pluma. Artículos masónicos de ayer y de hoy [Ediciones del Arte Real, Oviedo 2010], y La corona dorada. Poesía de iniciados [Ediciones del Arte Real, Oviedo 2014]. Pero además ha firmado algunos trabajos de consideración que han visto la luz de la imprenta en las distintas Actas del Centro de Estudios. Nos referimos, por ejemplo, a los ensayos de investigación titulados Masonería y decadencia de España. Les Documents Maçonniques, una revista antimasónica en la Francia ocupada (Actas del VII Symposium, 1996), La Masonería en Pequeñeces, novela emblemática del jesuita Luis Coloma (Actas del VIII Symposium, 1999), Estudios literarios al socaire de la investigación masónica (Actas del IX Symposium, 2001), Masones en el cómic. La Masonería y Corto Maltés, de Hugo Pratt (Actas del X Symposium, 2004), Vetas masónicas en los discursos de Sagasta. Oratoria y estilo literario (Actas del XI Symposium, 2004), El misterioso hallazgo de Turienzo. Estudio de la novela El triángulo del león, de Pedro Víctor Fernández (Actas del XII Symposium, 2010), Los Brufal. Sus lazos masónicos y literarios (Actas del XIII Symposium, 2014), y Poetas en las logias. Los casos de Rosario de Acuña y Nina Donoso (Actas del XIV Symposium).
   En 1996, el doctor Ferrer Benimeli invitó a Ricardo Serna a formar parte del Centro de Estudios Históricos, y éste aceptó gustoso y honrado, consciente del honor que representaba tal invitación.

Los orígenes del escritor: sus lecturas e inquietudes literarias

   «En Zaragoza recibió de niño —plácido y regordete, según atestiguan las viejas fotos de familia— sus primeras letras, bautismo lúcido en el arte difícil de saberse y superarse. Y en dicha ciudad, que fue la suya por cuna y derecho de luces, vivió décadas sin levantar polvareda en derredor, trabajando, leyendo sin prisas ni pausas, mirando incansable el diccionario de la Real para ampliar léxico y afilar pluma. Admiró a Salinas, a quien no se hartaba de leer con humildad en la quietud de su estudio, y a Miguel Delibes y Alonso Zamora Vicente, tres de los grandes de la literatura española.

Ricardo Serna en 1972

   Serna, escritor liberal, afable, humano, reflexivo, grande de metro y setenta centímetros cabales, ni uno más, hijo al ciento por cien de una sesgada educación burguesa, errada en algún aspecto aunque bien intencionada, tuvo al crecer algo de dandi, pero en feo. Las gafas aportaban a sus facciones un aquel interesante que atraía miradas como el embudo conduce líquidos hacia su centro. Lo conocí bellísimo por dentro, que es por donde hay que serlo, y algo deslucido por fuera, aunque llevaba con enorme dignidad sus menoscabos.
   Se encandilaba con la prosa del ínclito Pedro Salinas, maestro –entre otros varios- de sus lecturas iniciáticas juveniles. A Dámaso Alonso también lo leyó en abundancia, me consta; y a Gerardo Diego. Y a ciertos clásicos. Luego procuró compañías y lecturas más sueltas y libérrimas, y así recaló en la prosa de don Camilo, todavía sin el Nobel, o en las páginas de Umbral, al que conoció personalmente en El Escorial –el propio Serna lo cuenta en una de sus novelas con más o menos verismo- y al que consideraba un iluminado irrepetible de la literatura española de la segunda mitad del siglo. Por su pronto expresivo genial, sobre todo, decía. Y por su gracia relatora.

   Me dijo Ricardo Serna una tarde, mientras tomábamos café sentados a una mesa de mármol del mítico café Gijón, al lado mismo de la cristalera que aísla de la normal intemperie del madrileño paseo de Recoletos, que se había leído tres veces La responsabilidad del escritor, de Salinas, y que iba por la cuarta. Era aquella, creo, una edición de bolsillo que preparó la barcelonesa editorial Seix-Barral, en el setenta, de varios ensayos breves, desconocidos en España, del ya entonces reverenciado escritor madrileño, fallecido en Boston en 1951. Sería esto que les cuento allá por el año ochenta, porque Serna andaba entonces en la facultad de Filosofía y Letras, con barba poblada, acabando su carrera; yo, en cambio, principiándola. No ha llovido ni nada».

 [En Una vocación literaria en estado puro, por Laura Suso]
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Una pasión oculta

   Si hay algo que nuestro escritor envidia -sanamente, claro- es la capacidad  de algunos semejantes para explayarse y expresarse a través de la plástica. "Pintar bien, con clase, es un don del Creador del que me hubiese gustado disfrutar en esta vida", nos confiesa Ricardo en una conversación informal.
"Dama en amarillo", de R. Serna
   Sabemos, y así se lo contamos, que a pesar de su modestia él hace a veces sus pinitos en esto de la pintura. "¡Pero qué va, qué va, si yo no pinto nada!", añade cuando nosotros le interrogamos. Pero es imposible ignorar su gusto por el color, por las formas y el impacto visual y estético.
   Admira, de manera muy especial, ciertos movimientos artísticos como el Expresionismo, el Fauvismo o el Abstracto, donde la forma se pliega a la mancha de color, pasando el trazo del dibujo minucioso a segundo término.
   Hemos podido contemplar algunos de sus proyectos, de sus realidades mejor, que él mismo nos enseña en su casa con cierto pudor, y hasta nos atrevemos -con su licencia- a reproducir una de sus pinturas en esta misma entrada del blog. En sus obras cobran un papel relevante las llamadas técnicas mixtas, de las que se vale para la concreción de sus ideas. Tienen ustedes otra muestra de su hacer en el capítulo inicial de Presentación. "Mi fuerte, desde luego, es la literatura. Sé que estoy dotado para el arte de la palabra escrita, y por eso intento mejorar en ese campo cada día. A base de trabajo y de ilusión, claro, porque no hay otro método", puntualiza.
                           .·.           


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